Aricha - Etiopia
Origen: Aricha / Etiopia
Finca: Ephtah Specialty Coffee
Productor: Ephtah Specialty Coffee
Proceso: Anaerobic Natural
Altitud: 2100 msnm
Variedad: Heirloom
Nuestra notas: Mora, arándano, yogur de melocotón, uva negra
Omni
Aricha, Yirgacheffe — Etiopía
Un café marcado por las estaciones
En Etiopía, el café está profundamente ligado al ritmo de las estaciones y al clima de sus regiones cafeteras.
Entre octubre y enero, la estación Bega trae un periodo seco y prolongado. Son meses fundamentales para la cosecha y el procesamiento del café.
Después llega Belg, entre febrero y mayo, con las primeras lluvias que despiertan los cafetales y favorecen la floración y las primeras etapas de crecimiento del fruto.
De junio a septiembre, la estación Krempt trae consigo fuertes lluvias y tormentas procedentes del este. Estas precipitaciones son esenciales para que las cerezas continúen desarrollándose y alcancen una maduración adecuada.
A finales de septiembre, las lluvias desaparecen casi de manera repentina. El clima seco permite que las cerezas terminen de madurar y, unas semanas después, en noviembre, comienza una intensa temporada de cosecha que se prolonga hasta enero.
Ephtah Specialty Coffee
Detrás de este café se encuentra Ephtah Specialty Coffee, una empresa comprometida con construir cadenas de suministro más sostenibles y colaborativas, buscando generar valor para todos los que forman parte de ellas: agricultores, comunidades y clientes.
Uno de sus principales objetivos es dar mayor protagonismo a las mujeres dentro de la industria cafetera, reconociendo su papel fundamental en el desarrollo social y económico de Etiopía.
Ephtah también presta especial atención a la calidad durante todo el recorrido del café, desde su origen hasta el envío, trabajando para garantizar la excelencia del grano verde y el bienestar de todos los actores que participan en la cadena.
Aricha, en el corazón de Yirgacheffe
Este café nace en Aricha, Yirgacheffe, una de las zonas cafeteras más reconocidas de Etiopía.
Para este lote, Ephtah financió el 80 % de los costes de producción, mientras que el proveedor asumió el 20 % restante. Esta colaboración permite asegurar la compra del café y ofrecer a los productores una remuneración puntual.
La comunidad de la zona es predominantemente cristiana, con presencia tanto de comunidades protestantes como ortodoxas.
El proveedor de este lote es Girma Tamiru, cuyo nombre se traduce al inglés como “Grace Miracle” —“Milagro de Gracia”—.
Su centro de procesamiento cuenta con 200 camas de secado y recibe café procedente de los pequeños productores de Aricha. Lleva tres años en funcionamiento y mantiene una colaboración con Ephtah desde hace dos.
La finca tiene una superficie de 2,5 hectáreas y se encuentra a unos 2.100 metros sobre el nivel del mar, mientras que la localidad de Aricha se sitúa aproximadamente a 2.150 metros.
Aquí se cultivan variedades Heirloom, un conjunto de variedades autóctonas tradicionales que forman parte de la extraordinaria diversidad genética del café etíope.
Durante todo el año, la finca mantiene al menos seis trabajadores fijos. Sin embargo, cuando llega la cosecha, entre noviembre y enero, el equipo puede crecer hasta alcanzar alrededor de 100 personas.
El lote
El café de Aricha, Yirgacheffe, se cultiva a unos 2.150 metros sobre el nivel del mar y este lote alcanza un volumen aproximado de 9.000 kg.
Los pequeños agricultores cultivan sus cafetos bajo la sombra del falso plátano (Ensete ventricosum), una planta muy característica de la agricultura etíope.
Aunque el café se cultiva de manera orgánica, actualmente no cuenta con certificación debido a los elevados costes asociados a los procesos de verificación.
Un proceso pensado para potenciar el sabor
Después de la cosecha, el café pasa por un proceso de fermentación en barriles de plástico durante nueve días.
A continuación, las cerezas permanecen secándose durante aproximadamente 13 a 18 días, un periodo en el que se controla cuidadosamente el proceso para conseguir el perfil de taza buscado.
Los métodos utilizados están pensados para potenciar las características que distinguen a este café: sabores intensos, expresivos y una sensación jugosa en taza.
Una vez finalizado el secado, el café permanece almacenado en las instalaciones de origen hasta que está preparado para continuar su viaje.
Desde allí se transporta a Moplaco, en Gerji (Adís Abeba). Posteriormente, continúa su recorrido en tren hasta Yibuti, desde donde se realiza su exportación.
Un proyecto con impacto
La historia de este café va más allá de la taza. Ephtah desarrolla diferentes iniciativas sociales y ambientales vinculadas a la comunidad productora.
En la zona existían dificultades de liquidez que podían complicar la compra de las cerezas a los agricultores. Para ayudar a resolver esta situación, Ephtah financió la compra de la cereza de café, facilitando así que los productores pudieran recibir su pago de manera puntual.
La empresa también realizó una donación de redes para las instalaciones y puso en marcha su programa “Ama Commitment” en Idido, que incluye un centro de artesanías y una guardería para la comunidad local.
El modelo de financiación mantiene una estructura de 80 % por parte de Ephtah y 20 % por parte del proveedor, contribuyendo a garantizar una compensación oportuna por el café producido.
El reto de la cosecha
Durante este ciclo agrícola, uno de los principales desafíos fueron las precipitaciones excepcionalmente altas.
El exceso de lluvia complicó especialmente una de las etapas más delicadas del proceso: el secado del café. A pesar de estas dificultades, el centro de procesamiento mantiene firme su compromiso con la calidad y con el desarrollo de la economía local.
El café no es el único cultivo presente en las fincas de la zona. Los agricultores también cultivan falso plátano (Ensete ventricosum), una planta de gran importancia para la alimentación local. Con ella se elabora, entre otros productos, el tradicional Kocho, un alimento característico de Etiopía.
Las instalaciones de Ephtah en Aricha están preparadas para seguir creciendo y recibir futuras inversiones, siempre con un objetivo claro: mantener y mejorar la calidad del café mientras se genera un impacto positivo y sostenible en la comunidad que lo produce.